Dominicana reacciona por caso Gabriel: “Nosotros también tenemos víctimas, y no sembramos odio en contra de una nacionalidad”

Santo Domingo, RD.- Una usuaria de redes sociales publicó un mensaje contra el racismo a propósito del asesinato del niño Gabriel Cruz, en el que aclara que no se puede tomar como excusa el caso de la dominicana Ana Julia Quezada e iniciar una persecución o acoso en contra de personas de República Dominicana que residen en España.

Se trata de un mensaje colgado en Facebook por una persona identificada como Mabel Rodriguez Vargas, quien puso como ejemplo el caso de una madre dominicana que fue asesinada junto a su pequeña hija en España en el año 2014.

A continuación CDN cita el caso al que se refiere Mabel:

Se trata de un caso reseñado por el periódico ABC, según el cual las víctimas fueron una dominicana Adolfina Puello y su hija Argelys, de 9 años. Adolfina, de 32 años, emigró a España desde su país, República Dominicana, con su suegra cuando la niña era un bebé tras la muerte de su marido en un asalto callejero. Con un esfuerzo sobrecogedor había logrado ahorrar 20.000 euros y ya tenía casi pagada una casa en Santo Domingo, adonde pensaba regresar algún día.

Mientras, trataba de sobrevivir trabajando como una mula en una de las pocas ocupaciones que le permitían ahorrar, dar una buena educación a su hija y mandar dinero a su familia. Ejercía la prostitución en un piso de la calle General Martínez Campos de Madrid; había internado a su pequeña en un colegio cerca del Santiago Bernabéu de lunes a viernes y mantenía una relación sentimental con Raúl Álvarez, un español de 30 años, que se comportaba como un celoso compulsivo y un maltratador, según ha revelado el entorno de las víctimas.

La mujer tenía una habitación alquilada en un piso de la calle Sancho Panza, en Vallecas, un simulacro de hogar para ella, su pequeña y Raúl, que continuaba viviendo con sus padres en el barrio del Pilar y subsistía con la ayuda de estos, de la propia Adolfina y con trabajos más que esporádicos que no le duraban más allá de una semana.

El pasado 30 de junio, tras acabar el curso escolar, la niña iba a tomar un avión para pasar el verano con su familia materna en República Dominicana. Ni Adolfina ni su hija llegaron nunca a Barajas. Raúl Álvarez las asfixió a ambas supuestamente en la habitación alquilada en la calle Sancho Panza

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